sábado, 17 de septiembre de 2016

SE LE DESPEJÓ LA MENTE.

  Pedro G. vendía periódicos, revistas y libros en un kiosco de su propiedad. Su edad cincuenta y ocho años. Casi toda su vida la había dedicado a esa actividad. Aprovechaba sus momentos libres para leer. Un día decidió visitarme y me dijo que él nada podía hacer por sí mismo para lograr mayores ingresos, pero confiaba que yo podía ayudarlo. Le dije: ¨Dios te ayudará, pero si tú mismo haces la diligencia¨ . Le dí más orientaciones. Según me comentó Pedro, se le despejó la mente y decidió distribuir al por mayor libros, periódicos y revistas, con lo cual sus ganancias se han multiplicado. Otro caso que demuestra que a cualquier edad es posible superarse y lograr el éxito.

JOSÉ FARID H.

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