lunes, 6 de junio de 2016

EL S.DE.LEONAR.D.VINC.CAP.60

EL SECRETO DE LEONARDO DA VINCI
LX
Alrededor de la vieja mesa camilla vestida con enaguas para hacer más cálido el invierno se sientan los abuelos y Umberto, está serio e impersonal; en la mano un sobre en el que hay escrito PAOLO en letras mayúsculas.
-Quiero que guardéis bien esto -alarga la mano, los tres miran el nombre-, son las instrucciones... Bueno, si a mí me ocurriera algo... sois la única familia que tiene.
-Bien... -dice el abuelo mirándolo a los ojos, iniciando un diálogo sin palabras que muchos napolitanos conocen, los detalles finales antes de cumplir.
La abuela ve la posibilidad remota de volver a tener un pequeño de quien ocuparse. La idea no le desagrada, al contrario, le gusta. Por fin algo de esperanza en su interior.
¨¿Y si todo lo que ha ocurrido es para llegar hasta aquí?¨. A esta mujer, ese pensamiento le da todo el sentido que no ha tenido hasta ahora la muerte de su hija.
-En resumen, lo que digo es lo que debéis de hacer... El estudio, la investigación... y sobre todo; la arquitectura, son las mejores opciones para el futuro de Paolo, tiene condiciones naturales para ello. -Pausa, silencio-. El ático de Manhattan está completamente pagado, no lo vendáis aunque os hagan una oferta tentadora. Alquilarlo, solo con esos ingresos tendrá el futuro económico asegurado. Bueno..., aunque hay algún dinero, joyas de cierta importancia..., ahí está todo escrito.
-Bien... -contesta de nuevo el abuelo.
-Una cosa más hecha... Me voy a la cama, necesito dormir, mañana estaremos todo el día de viaje, vamos cerca de Roma.
-Que descanses -dice el abuelo.
Ven cómo se retira a la habitación. Se le ve muy alto en el pequeño salón, después se miran entre ellos. Sin decirse nada, ambos imaginan a su nieto viviendo definitivamente con ellos. La abuela piensa sin querer: ¨Ojalá sea así¨.
Nunca ha hablado de ello, pero piensa que Umberto es el causante de que su hija haya muerto. Violeta se había marchado para sacar a Umberto de Nápoles y su pasado, no veía otra razón para que se fueran tan lejos.

ANTONIO BUSTOS BAENA.

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