domingo, 29 de mayo de 2016

LOS TRES FALSOS MAESTROS,RAMIRO

  A menudo los falsarios y embaucadores tienden a asociarse. Éste es el caso de tres falsos maestros que se habían unido para apoyarse unos a otros con sus respectivos embustes y explotar a los incautos. Con sus túnicas de primorosa seda, sus lenguas y respetables barbas y sus conocimientos de las Escrituras, eran capaces de deslumbrar a las gentes sencillas y así conseguir dinero, celebridad y poder. Uno de ellos aseveraba que había hallado el elixir de la inmortalidad, y que un día se decidiría a compartirlo con los demás; el segundo aseguraba que era capaz de levitar y que les mostraría tal proeza a aquellos aspirantes espirituales que realmente se lo merecieran; el tercero afirmaba ser un formidable clarividente y ver todos los peligros que ocultaba el futuro. De este modo, estos charlatanes se aprovechaban sin ningún escrúpulo de la ingenuidad de sus devotos y conseguían pingües beneficios. Pero el destino es insondable e impredecible, y antes o después demuestra su inexorable poder.
Para evidenciar aún más su santidad, los tres supuestos maestros anunciaron a bombo y platillo una larga peregrinación a pie y se pusieron en marcha. Iban por un camino serpenteante, bordeando un profundo precipicio, cuando se produjo un desprendimiento de tierra y cayeron al abismo encontrando la muerte. El clarividente nada había visto, el que podía levitar no flotó en el aire y el que había conseguido la pócima de la inmortalidad fue el primero de ellos en morir. Ninguno de los tres pícaros pudo burlar el destino.

REFLEXIÓN

Desafortunadamente, proliferan los falsos guías espirituales, en busca de poder y riquezas. Así han surgido, desde hace años, tanto en Oriente como en Occidente, falsos maestros que se dedican a embaucar a buscadores de buena fe que no han desarrollado lo suficiente su discernimiento para desenmascararlos o que tienen tanta necesidad de ser guiados que no distinguen entre el mentor honesto y el deshonesto. Esos falsos maestros recurren a toda suerte de artimañas para engatusar a sus devotos. Son charlatanes sin escrúpulos y, como no exigen verdadera disciplina ni esfuerzos de autorrealización por parte de aquellos y saben embaucarlos, consiguen un gran número de ellos, que no ponen a prueba al preceptor. Sacan al devoto de su jaula para introducirlo en la suya; para eso es mucho mejor seguir en la propia cárcel. Tienen un ego desmedido, un ego-rascacielos. El gran santo y yogui de la India era muy crítico al respecto y decía: ¨Las personas con un poquito de poder oculto consiguen cosas como nombre o fama. Muchas de ellas quieren la profesión de gurús, ganar el reconocimiento de la gente y hacer discípulos y devotos. La gente dice de tal gurú: ¨¡Ah, le va muy bien! ¡Cuánta gente le visita! Tiene muchos discípulos y seguidores. Su casa luce bien, amueblada y decorada. La gente le lleva regalos. Tiene un poder tal que puede dar de comer a muchas personas si lo desea¨. La profesión de maestro se parece a la de una prostituta. Es la venta de uno mismo por bagatelas tales como dinero, honor y comodidades materiales¨.
Desarrolla el entendimiento puro y no dejes de poner a prueba al maestro. Si tanta necesidad de maestro tienes dicen los yoguis- conviértete tú mismo en tu maestro. Nisargadatta aseveraba: ¨Tú eres tu último maestro. Tu maestro exterior no es más que una señal indicadora. Sólo el interior seguirá contigo a lo largo de todo el camino hacia la meta, porque él es la meta¨.

RAMIRO A. CALLE.

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