viernes, 11 de marzo de 2016

UNA QUERENCIA.


Una querencia tengo por tu acento,
una apetencia por tu compañía
y una dolencia de melancolía
por la ausencia del aire de tu viento.


Paciencia necesita mi tormento,
urgencia de tu amor y galanía,
clemencia de tu voz la tuya mía
y asistencia el estado en que lo cuento.


¡Ay querencia, dolencia y apetencia!
me falta el aire tuyo, mi sustento,
y no sé respirar, y me desmayo.


Que venga, Dios, que venga de su ausencia
a serenar la sien del pensamiento
que me mata con un eterno rayo.

MIGUEL HERNÁNDEZ.


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