sábado, 19 de marzo de 2016

UNA MUJER ENVIDIA A SU AMIGA.

  Isabel iba a casarse dentro de pocos meses, al igual que su amiga Lucila. Ambas estaban de novias con dos jóvenes serios, responsables y trabajadores. Ambas tenían esperanzas e ilusiones, como era apenas natural. El novio de Isabel en esos días recibió una cuantiosa herencia. Después de casarse las dos parejas, Isabel fue a vivir a un barrio de gente adinerada. En cambio Lucila se quedó en el mismo sector de clase media, donde ambas habían vivido siempre. Lucila comenzó a sentir envidia de su amiga, la cual podía darse el lujo de tener una mansión, automóvil último modelo, paseos al exterior, etc. Después de dos años la salud de Isabel comenzó a desmejorar. Los negocios de su esposo marchaban mal, y entre ellos había riñas y peleas sin causa aparente.

Analizando el caso espiritualmente, Isabel comprendió que todos sus problemas se debían a la envidia de su amiga, quien le deseaba el mal, quería que fracasara en su matrimonio y que quedase en la ruina paro no sentirse inferior. Isabel se dedicó entonces a realizar un tratamiento metafísico, con el cual fortalecía su Aura o Cuerpo Astral, mediante oraciones y meditaciones. Le enviaba buenos deseos a su amiga Lucila, perdonándola y pidiéndole a Dios que la ayudase a cambiar su actitud. Con este sencillo procedimiento, el cual tiene un inmenso poder metafísico, Isabel recobró la salud, los negocios de su esposo mejoraron, y hoy esta pareja goza de paz, bienestar y prosperidad.

JOSÉ FARID H.

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