jueves, 18 de febrero de 2016

EDUCACIÓN.


  Lo primero que hizo el psicólogo fue establecer sus honorarios. Luego fue adonde estaba el niño, le pasó cariñosamente la mano por el pelo, se inclinó hacia él y, sonriendo, le susurró al oído. Al instante, el niño se bajó del caballo y se fue dócilmente a casa con sus padres.

¨¿Qué clase de magia ha empleado usted con el niño?¨, le preguntaron al psicólogo los asombrados padres. El psicólogo se guardó en el bolsillo sus honorarios y dijo: ¨Sencillamente, me he inclinado hacia él y le he dicho: ¨Si no te bajas inmediatamente de ese caballo, te voy a pegar tal paliza que no vas a poder sentarte en una semana.¨ Supongo que era para esto para lo que me han pagado.¨

* * * *

Antes de castigar a un niño, pregúntate si no serás tú la causa de la transgresión.
Los padres: ¨¿Por qué, a pesar de que Johnny es más pequeño que tú, saca siempre mejores notas en la escuela?¨

El niño de siete años: ¨Porque los padres de Johnny son inteligentes.¨

ANTHONY DE MELLO.

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