lunes, 22 de febrero de 2016

DERROTA,DETENCIÓN,PRISIÓN Y MUERTE.



  Este patetismo alcanza su culminación en el Cancionero y romancero de ausencias, poemario escrito durante su cautiverio, entre 1938 y 1941, y que no vería la luz hasta después de su muerte, concretamente en 1958. Lo mismo sucedió con Sino sangriento y otros poemas (1940), en el que se ponen de manifiesto el horror y la crueldad.
Tras el triunfo del franquismo, el poeta es detenido y vejado cuando intentaba huir a Portugal. Es trasladado de cárcel en cárcel de Huelva a Sevilla y de allí a Madrid. Puesto en libertad, vuelve a sufrir prisión a los pocos días y condenado a muerte en septiembre de 1939. Los buenos oficios de personalidades como Cossb Ridruejo, o los falangistas Sánchez Mazas obtuvieron la conmutación de la pena por treinta años de cárcel. Por los penales de Palencia, Ocaña y Alicante se consume la vida del poeta. En una madrugada triste de 1942, en una prisión de Alicante le llegó el final acosado por una terrible tuberculosis contraída por las condiciones infrahumanas de las prisiones que tuvo que sufrir. Sólo tenía 32 años y su canto jamás se pudo apagar, atravesando las rejas más férreas para ofrecer a la humanidad toda su potencia.
Nadie pudo cerrar sus ojos desmesuradamente abiertos, prendidos a la vida que tanto amó, mirando un cielo por fin sin barreras. Unos los encasillaron en la denominada Generación del 36 y otros lo hacen epílogo de la del 27, pero ninguno como él ha sabido expresar el dolor, el sufrimiento, la opresión en tonos elegíacos ante la muerte y la desventura. ¿Quién no se ha estremecido de emoción escuchando las Nanas de la cebolla, cantadas sobre todo por Joan Manuel Serrat? Su canto ha seguido vivo en las venas ardientes del pueblo que tanto amó y nadie a podido acallarlo. Como otros poetas de su generación, tuvo que soportar el exilio, la cárcel y la muerte, al igual que su llorado García Lorca, aunque éste lo hiciera mucho antes. Vicente Aleixandre dijo de él que era el más puro y verdadero de los poetas, el más real de todos.
Menos conocido es su Teatro. En 1937 publicó El labrador de más aire en verso. Obra del ambiente rural que nunca dejó de olvidar, influida por Lope. A ella hay que añadir La cola, El hombrecito, El refugiado y los sensatos. Todas ellas auténtico Teatro de guerra.
En 1957 apareció una primera reunión de su prosa bajo el título de Dentro de luz.
Con motivo del cincuentenario de su muerte, en 1992 apareció una edición crítica en dos volúmenes de su Obra completa en la que se añadió su sentida correspondencia.

EDICIONES GERNIKA, S.A.

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