sábado, 7 de noviembre de 2015

APRENDÍ A DOMINARME A MÍ MISMO.


  De mis malestares le echaba la culpa a mis familiares porque decía que no me comprendían. También culpaba a otros de mi mala situación y nunca a mí mismo. Cuando comencé a leer que cada persona es responsable de su buena o su mala suerte, y que cada quien es el dueño de su propio destino, no quería creerlo. Pero a medida que leía me convencía que así es en realidad. Comprendí que yo no era tan positivo que digamos, ya que tenía muchos aspectos negativos que influían en lo que me pasaba. A veces tenía algún éxito, pero más tarde me enfrentaba a serios problemas económicos. Y entonces me deprimía demasiado, y toda mi familia vivía en tensiones por este motivo.

Aprendí a través de la lectura a confiar en Dios y en mí mismo. Comencé a utilizar el poder de la fe, a desarrollar la voluntad, a ejercitar mi mente en la visualización positiva. Lograba con eso energía interior, que usted denomina muy acertadamente la ¨Energía Psicocósmica¨. Los frutos han sido excelentes. Primeramente en mi propia existencia, ya que aprendí a enfrentar las dificultades con calma, serenidad y dominio propio. Pude entonces influir en mis familiares: Mi esposa, hijos y mis padres que viven con nosotros. Entre todos, muchas veces había choques y discusiones. Actualmente vivimos con más tranquilidad. Todos en casa están leyendo los libros referidos y sus artículos periodísticos. Con todo lo cual nos beneficiamos.

JOSÉ FARID H.

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