viernes, 30 de octubre de 2015

MAKTUB.



  Una noche, el maestro se reunió con los discípulos, y les pidió que encendiesen una hoguera para que pudiesen conversar en torno a ella.
-El camino espiritual es como el fuego que arde ante nosotros -dijo-. El hombre que desee encenderlo ha de soportar el humo desagradable, que hace que la respiración sea difícil y que produce lágrimas en los ojos.
Así es la reconquista de la fe.
-Sin embargo, una vez que el fuego está encendido, el humo desaparece, y las llamas lo iluminan todo, dándonos calor y calma.
-¿Y si alguien encendiera el fuego por nosotros?
-preguntó uno de los discípulos-. ¿Y si alguien nos ayudase a evitar el humo?
-Si alguien hiciese eso, sería un falso maestro que puede dirigir el fuego a su voluntad, o apagarlo en el momento que quiera. Y como no enseñó a nadie a encenderlo, puede dejar el mundo entero a oscuras.

PAULO COELHO.

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