martes, 6 de octubre de 2015

ADOPTANDO LA ACTITUD CORRECTA.


EJERCICIO

  Antes de que continuemos, debes adoptar la actitud correcta. Existe una barrera psicológica que has de superar. La barrera es: ¨No se obtiene algo a cambio de nada¨. El precio de este libro es insignificante comparado con su valor real. Si su contenido fuera presentado en forma de curso por un gurú de renombre, costaría más de quinientos dólares. Yo he gastado miles de dólares en libros y cursos, y me he pasado muchísimas horas leyendo para obtener la información recopilada en este texto. Así que debes convencer a tu mente subconsciente de que aunque no te haya costado mucho, es tremendamente valioso. Para adoptar la actitud correcta, puedes hacer dos cosas; pagarme quinientos dólares (admito un cheque; confío en ti) o realizar el siguiente ejercicio. Tú eliges.
Todavía no he tratado el tema de las actitudes mentales clave. Cuando haya tenido la oportunidad de hablar de ellas, verás la importancia de este ejercicio. Dichas actitudes son esenciales para obtener el máximo beneficio de estas lecciones. Las actitudes clave son DESEO, CERTEZA Y CONFIANZA. Cuando pagas quinientos dólares por un seminario que imparte un reconocido especialista en motivación, entras en el aula con un fuerte DESEO de ¨conseguirlo¨, lo que sea. TIENES LA CERTEZA de que lo lograrás, o no hubieras pagado los quinientos dólares. Y por último, tienes absoluta CONFIANZA en él, o tampoco hubieras pagado los quinientos dólares por escucharlo.
Ahora vas a hacer un poquito de teatro. Primero, déjame asegurarte que eres un buen actor. Algunos psicólogos aseguran que en realidad siempre estás actuando, haciendo el papel que otros esperan que hagas. Es hora de actuar. Sujétate el antebrazo izquierdo con la mano derecha y sostenlo. Simula que tu mano derecha está pegada a tu brazo izquierdo. Intentas desengancharte, pero por mucha fuerza que hagas no puedes despegar la mano del brazo. Cuanto más lo intentas, más pegados están. Sigues tratando de separar la mano derecha del brazo izquierdo, ¡pero no puedes! De acuerdo, ya es suficiente. Ahora haz que la mano derecha vuelva a la normalidad y sepárala del brazo izquierdo. ¿Ves? Puedes actuar. Ahora estás preparado para interpretar un papel más importante. Primero ponte cómodo y relájate. Siéntate en una silla confortable y coloca los pies totalmente planos sobre el suelo. Visualiza una escena agradable. Por ejemplo, imagínate que fuiste a Hawái en unas vacaciones de ensueño. Recuerda cómo fue. Imagínate en la playa. Piensa que estás ahí ahora. Siente la brisa por todo tu cuerpo. Nota el calor del sol en tu piel. Escucha cómo susurra el viento entre las palmeras. Relájate como si no hubiera nada en el mundo que te preocupara. Deja que tu mente fluya con absoluta libertad. Siente el placer de estar en tu lugar favorito.
Haz que alguien te lea el siguiente texto en un tono de voz suave y relajante. O mejor, grábalo y escucha la grabación. Si no puedes hacer lo uno ni lo otro, o simplemente no deseas perder tiempo en grabarlo, no importa. Intenta estar lo más relajado posible y léete el texto tú mismo. Mientras lo lees, visualiza la siguiente escena lo más vívidamente que puedas. Mírala, siéntela y escúchala.
Antes de empezar, imagínate que un experto, un experto en quien confías, ta ha hipnotizado. Tú sabes qué aspecto tiene y cómo actúa un hipnotizado. Está totalmente relajado y si tiene los ojos abiertos, su vista parece perdida. Si alguien puede leértelo, cierra los ojos y relájate por completo. Tu cabeza está probablemente ladeada descansando sobre el hombro, y los brazos cuelgan lánguidamente a los lados. Si vas a leerlo tú mismo, actúa como si alguien te hubiera hipnotizado y te hubiera pedido que abrieras los ojos y leyeras el siguiente texto bajo un estado de hipnosis profunda. De acuerdo, pues adelante.


Imagínate que estás en un escenario. Eres un actor que está ensayando para una obra importante. En el auditorio no hay nadie más que yo, autor y director de la obra. Y te estoy dando indicaciones. Ahora, en la primera escena debes proyectar la emoción de un fuerte DESEO. Piensa en alguna ocasión en la que DESEASTE algo fervientemente..., un momento en el que experimentaste una fuerte motivación para conseguir algo. Tal vez ganar en un juego u obtener una buena nota en un examen. Obsérvate a ti mismo. Recuerda cómo fruncías el ceño y levantabas la mandíbula con determinación. Fíjate en cómo actuabas. Revive la emoción que sentías. Escucha lo que ocurría en ese momento. Empápate de esa atmósfera.
A continuación evoca la imagen de este libro. Observa cómo lees estas lecciones y las aprendes. Superpón esta imagen a la imagen de cuando sentías ese fuerte DESEO. Deja que las sensaciones se fundan durante un minuto...
Ahora es el momento de ensayar la siguiente escena de la obra. En esta escena, debes recrear un estado de gran ILUSIÓN. Es fácil. Recuerda, por ejemplo, una Nochebuena o una víspera del día de Reyes, cuando eras pequeño. Visualiza todos los regalos debajo del árbol de Navidad. Los paquetes con envoltorios de colores brillantes y lazos. Recuerda las ganas que tenías de abrir esos regalos... Acuérdate de que no podías esperar. Estabas muy nervioso y la emoción era tan intensa que no podías dormir. Mira, siente y escucha la atmósfera de esa noche. Deja que esas sensaciones se fundan durante un minuto...
Después superpón esa imagen mental del momento en que sentías esa ILUSIÓN inmensa a la imagen de ti mismo leyendo y aprendiendo estas lecciones, y esta a la imagen de la Nochebuena mientras experimentas las mismas sensaciones y emociones.
Ahora nos toca ensayar la última escena. En esta escena debes mostrar una CONFIANZA absoluta, de modo que empieza a demostrar tu CONFIANZA en el director y autor de tu obra. Mira hacia el lugar del auditorio donde me encuentro y siente que confías en mi habilidad para dirigirte...
Una vez más, superpón en esta imagen la de ti mismo leyendo y estudiando estas lecciones.
Permite que este sentimiento de CONFIANZA se afiance. Ahora ha llegado el momento de despertarte del estado hipnótico. Percibe mi imagen, soy el director de la obra y te digo: ¨Estarás totalmente despierto cuando termine de contar hasta tres. Contaré hasta tres y te despertarás. Uno, te estás despertando...; dos, te sientes renovado y relajado...; tres, ¡estás totalmente despierto!¨.


¿Crees que ha sido demasiado fácil para que tenga algún valor? Te lo diré otra vez: ¨Si no es fácil y no lo consigues sin esfuerzo, ¡no lo estás haciendo bien!¨. Así que relájate y disfruta: los métodos que aprenderás en este libro son fáciles; si te esfuerzas, fracasarás.
¿Crees que fuiste hipnotizado? Probablemente no. Pero no estés demasiado seguro. Si no hubieras estado hipnotizado, no habrías actuado. Algunos expertos creen que la hipnosis no es más que actuación.
Para demostrarlo, en un programa de la televisión pública estadounidense, un profesor pidió a un voluntario que actuara como si estuviera hipnotizado. El profesor no hizo nada más. No hubo inducción. No le hizo mirar a la llama de una vela ni a un péndulo oscilante. El voluntario adoptó la postura típica de un hipnotizado. Parecía estar totalmente relajado. La cabeza apoyada en el hombro. Los ojos cerrados. Los brazos y manos colgando a cada lado del cuerpo. El profesor le dijo entonces: ¨Aquí tienes una manzana deliciosa. Puedes comértela mientras hablo con el invitado¨. Lo que el profesor le dio al voluntario no era una manzana sino una cebolla. Sin embargo se comió la cebolla creyendo que era una manzana deliciosa. Ese voluntario no fue hipnotizado mediante ninguna rutina estándar. ¡Simplemente estaba actuando como si estuviera hipnotizado!
De modo que, si realmente imaginaste que actuabas en aquellas escenas, estabas hipnotizado y, lo que es más importante, te encontrabas en estado ALFA.
Un famoso hipnotizador explica en su página web que si cierras los ojos e imaginas que caminas por tu casa, abriendo cada puerta a tu paso..., mientras lo imaginas, estás hipnotizado. La hipnosis puede ser así de simple.

HARRY W. CARPENTER.

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