sábado, 12 de septiembre de 2015

INVIERNO.


  No carece el invierno gris, de encanto,
Cambia de Sur a Norte, con más o menos frío,
Lluvia y agua que, arrastra nuestro río,
Hielo y nieve, para el huerto ayer sediento.
No quiero convertir, este canto en un lamento,
Sino alzar mi voz ante la belleza,
Que deslumbra al Pueblo pieza a pieza,
Con el suave nevar de este momento.
Los niños al jugar, ríen contentos,
Construyendo de blanco, sus muñecos,
En aceras, en las calles o en los bancos.
Los hombres desde el bar, observan atentos,
Un ser solitario, anda entre la nieve,
Botijo en mano, recto hacia la fuente,
Toca el agua cortante, llena el recipiente,
Y va dejando las huellas, cuando vuelve,
La mirada perdida, en tenues luces,
Y pensamientos cruzados en laberintos.
¿Hacemos caso a la razón o a los instintos?
Para evitar volver a caer de bruces.
Vivamos, en el esplendor de la hermosura,
Dejémonos de historias de cosas banales,
Y gocemos de las riquezas terrenales.
Día a día sin perder la cordura.
Hoy el pueblo deslumbra con su blancura,
Destacándose en un mundo de colores,
Respirando, con el aire sus olores,
De sus chimeneas, que desprenden la ternura.

Salinas del Manzano, Cuenca, 19 de febrero de 2003.

JUAN MARCOS CLIMENT CARBONELL.

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