domingo, 12 de julio de 2015

INTRODUCCIÓN.


  ¨Vuestro hijo probablemente morirá, y si por algún milagro sobrevive, vivirá postrado en una cama¨. No puedo imaginarme una noticia más devastadora para unos padres de edad avanzada con un único hijo. ¿Qué debieron de pensar en ese momento? Yo tenía nueve años, iba a primaria y había sido un niño activo y atlético. Todo empezó un atardecer de un día normal. No me encontraba muy bien pero no le di importancia. Al día siguiente me sentí peor, por lo que mis padres me llevaron al médico de familia. Este no pudo determinar qué era lo qué me ocurría, salvo que se trataba de mi corazón. Empeoré tanto que me mandaron al hospital Swedish Covenant de Chicago, donde me examinaron los mejores cardiólogos. Me diagnosticaron una enfermedad rara para la que no existía cura. Mis padres, tras oír la terrible noticia, me llevaron a casa. Durante el año siguiente, languidecí en la cama. Perdía por momentos la conciencia y estaba débil y demacrado.
Mis padres no eran religiosos. Pero afortunadamente para mí, mi abuela materna, que había fallecido mucho tiempo antes, perteneció a la Iglesia de la Ciencia Cristiana. Y ellos la habían oído hablar de la oración científica y del poder sanador del pensamiento. Decidieron que no había nada que perder y contrataron a un ¨practicionista¨.
Yo no recuerdo qué dijo aquel hombre en concreto, pero de algún modo grabó en mi tierna mente la certeza de que me curaría. Y me curé. Completamente. No ocurrió de un día para otro, pero en el transcurso de los meses siguientes fui ganando peso y fuerza, y mi corazón volvió a la normalidad. Los médicos estaban atónitos. Un especialista escribió un informe y presentó una ponencia sobre el ¨milagro¨ de mi recuperación. Lo recuerdo porque me llevó al hospital y me sentó en el estrado, como prueba fehaciente, mientras daba la charla.
A pesar de mi corta edad entendí que aquel poder de curación había surgido de mi propia mente. A partir de entonces me dediqué con pasión a averiguar todo lo que pudiera sobre el funcionamiento del subconsciente y sobre cómo manejarlo.
Encontré a mi genio y aprendí a relacionarme con él. Ahora quiero ayudarte a que encuentres al tuyo. La buena noticia es que no tienes que buscarlo. Ya está en ti; se trata de tu mente subconsciente. Ella, como cualquier genio complaciente, te concederá todos tus deseos. Te ayudará a eliminar hábitos indeseables y a conseguir tus metas, entre otras muchas cosas. Recuerda; eres su amo, no su marioneta.
Sacarle el máximo partido es fácil y en este libro encontrarás las claves para:

  • Eliminar hábitos indeseables.
  • Aumentar tu autoestima.
  • Aprender más rápido y retener más.
  • Tener éxito.
  • Mejorar tu memoria.
  • Ser más creativo.
  • Mejorar tu salud mental y física.
  • Comunicarte con tu mente subconsciente para reconocer intuiciones, interpretar sueños,etc.
  • Enseñar a tu mente subconsciente a trabajar con tu mente consciente en lugar de contra ella.
  • Motivarte y mejorar hábitos de trabajo.
  • Controlar la información que llega a tu mente subconsciente.
  • Relajarte completamente y dormir mejor.
  • Transformar instantáneamente un humor pésimo en humor excelente.

HARRY W. CARPENTER.

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