viernes, 31 de julio de 2015

EL SECRETO DE LEONARDO DA VINCI.


XXXVIII

  Las presentaciones, El Director Financiero no hizo ningún ademán de retirarse. Esperó y tomó asiento despacio, miedoso de que le ordenara salir; pero su jefe estaba concentrado en el propietario de la agencia de detectives, un hombre mayor, corpulento y obeso que sí se había sentado de inmediato en la otra silla de confidente.
-La cuestión es bastante fácil -comenzó diciendo para después explicarle, groso modo, su relación con Violeta, y las sospechas que tenía, que para él ya eran certezas.
Lo que buscaba era la confirmación de que aquel niño era su hijo. No sabía su edad exacta, importante dato que sumaría al hecho de que tenía unos ojos iguales a los suyos. Ahora sí quería saber de la pareja de Violeta, de su apariencia física, y sobre todo...
-Quiero fotografías, primeros planos del rostro del crío, de sus ojos.
-No se preocupe.
-¿Cuándo puedo saber algo?
-Quince días, un mes máximo.
-Es mucho tiempo.
-No todo depende de nosotros, pero querrá un trabajo bien hecho, que se disipen sus dudas.
-Por supuesto, pero no me falle.

ANTONIO BUSTOS BAENA.

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