domingo, 14 de junio de 2015

CABEZA DORMIDA.


Estaban todos ahí, diseminados, agrupados, en un rincón
de la vieja plaza del pueblo.
Viejos algunos, jóvenes otros, cansados aquéllos, de piedra
sucesiva todos, en las largas horas de espera.
Algunos llevaban cuerdas sobre los hombros, rudas maromas
sin ocupación, o sacos, o eran ya sólo,
en la mañana sobrepasada,
sus largos brazos caídos.
En su pupila el azul, el castaño, el dorado levitador, el verde
vivísimo,
yacía invisible como bajo la tenue capa de polvo.
Respiraban en la quieta plaza, sentados o echados sobre
los bancos, con sol en la piedra.
Al sol de la piedra.
Éste mostraba su arcilla prieta, levemente desmoronada,
cubierta de sueño.
Y un rubor de cabello pobre, canoso o dormido, a la vez,
suave y áspero, se extendía sobre la testa.
Cabeza de plata mate, ¿dónde vista?; sí, un día, velazqueña, en
un lienzo.
¨Los Borrachos¨, ¨Vallecas¨, ¨Coria¨, ¨Breda¨...Dormida,
en la plaza del pueblo.

( En un vasto dominio, 1958-1962)

VICENTE ALEIXANDRE.

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