domingo, 3 de mayo de 2015

DESCUBRI MIS PODERES INTERNOS.


¨Usted insistió en que desarrollara mis facultades diciéndome que debía tener fe en que Dios moraba en mí, pero no lo sabía, ni lo veía ni lo sentía, y por eso tenía problemas y sinsabores. Le dije a Usted que me creía una mujer desdichada, abandonada de mi esposo, con dos hijos estudiando. Y además con deudas. Mi establecimiento de quincalla iba de mal en peor. Usted me infundió ánimo al decirme que visualizara teniendo fe, que mucha gente iba a comprar en mi negocio. Me dijo también que antes de dormirme en la noche rezara: ¨Dormiré tranquilamente, pues confío que mi Dios interior, sabe cómo resolver mis problemas y por tanto me sentiré protegida¨. Me quedaba dormida repitiendo esas y otras palabras, visualizando que mis hijos y yo atendíamos a una clientela numerosa, como sucedía anteriormente. Durante algunos días, todo marchaba igual, sin muchas ventas, pero yo persistía en mis oraciones y en mi confianza. Dos semanas más tarde, se me ocurrió una idea y fue hacer ofertas de algunos artículos. Dio resultado. Después aumenté la cantidad de productos que podía ofertar. Y la clientela comenzó a acudir a mi quincalla. Actualmente he pagado gran parte de las deudas. Por último un caballero viudo se interesó en mí y cuando me invitó a almorzar a un restaurante, yo estaba convencida de haberlo atraído utilizando los grandes poderes que tenemos dentro de nosotros mismos, pues es el mismo Ser Supremo que opera en nuestra conciencia, si tenemos confianza y voluntad.¨

JOSÉ FARID H.

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