jueves, 19 de febrero de 2015

UNA BRIZNA DE HIERBA.


No basta para atraer
mágicamente la primavera.
Pero tiene tanta fuerza
como, para con ayuda de
su verde vida,
perforar el muerto asfalto.

No puedo, en sólo un día,
cambiar el desierto.
Pero puedo empezar
haciendo un oasis.

El sol no pasa de largo
ante nadie.

Tampoco a tí
te deja tirado,
si no te has arrastrado
escondiéndote en las sombras.

UN PUÑADO
DE RÁBANOS...

He sembrado rábanos,
eran granitos diminutos de simiente.
Apenas pude
sujetarlos entre los dedos.
Me fuí a dormir, Me levanté.
Llovía y brillaba el sol.
Estuve trabajando
Olvidé los rábanos.

Pero durante tres semanas enteras
alguien se ha ocupado de ellos.
Ha recibido los rábanos
en el seno de la tierra
con amor, los ha nutrido.
Y luego, estaban gruesos,
unas quinientas veces tan gruesos
como los granitos de semilla,
los granitos depositados
por mí en tierra.
Y durante semanas enteras
pudimos gozar de rabanitos
preciosos y frescos.

PHIL BOSMANS

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