jueves, 18 de diciembre de 2014

LA MOTIVACIÓN ADECUADA PARA ESCUCHAR LAS ENSEÑANZAS



Como dijo Lama Tsongkapa, ahora disfrutamos de una ocasión excepcional al haber obtenido el renacimiento humano perfecto; esto es algo difícil de obtener y a la vez muy fácil de perder. Por ello, hemos de aprovechar esta ocasión y utilizarla de un modo significativo y valioso. Este renacimiento humano perfecto se llama así porque consta de dieciocho cualidades; ocho libertades que nos hacen posible la práctica y diez dones o condiciones favorables para esta práctica. Así pues, se trata de utilizar esas cualidades de un modo significativo. No podemos utilizar este renacimiento para obtener los placeres inmediatos de esta vida sino que debemos tener en cuenta también las vidas futuras. Con este cuerpo humano tenemos todas las posibilidades y podemos obtener todo aquello que nos propongamos; no tan sólo cubrir las necesidades o satisfacciones inmediatas. Es por ello que se habla de que este renacimiento humano es mucho más valioso que la lámpara que concede todos los deseos. Si tuviéramos esa lámpara, en el mejor de los casos, nos resolvería los problemas inmediatos de esta vida, sin embargo, con el renacimiento humano perfecto podemos obtener mucho más, podemos alcanzar también la felicidad en las vidas futuras, y si lo utilizamos adecuadamente, siguiendo una práctica espiritual correcta, conseguiremos desarrollar nuestro continuo mental pasando a estados de mayor felicidad e incluso alcanzar la iluminación.
Especialmente en esta época degenerada, la práctica espiritual puede ser más efectiva y más poderosa, pudiéndose alcanzar la iluminación incluso en una sola vida. Si empleamos el nacimiento humano para la práctica espiritual iremos aumentando la felicidad. Esto será visible en esta vida presente, pudiendo alcanzar los diferentes niveles espirituales y así transmigrar a una tierra pura como Shambala u otras. Y por consiguiente, iremos purificando nuestro continuo mental hasta alcanzar el estado de un buda. Si disponemos de este renacimiento en el presente, necesitamos utilizarlo adecuadamente, ya que de no hacerlo no obtendremos ningún resultado satisfactorio. Además, lo que es seguro es que la muerte es algo que tendremos que experimentar en un momento u otro y no tenemos certeza alguna del tiempo que nos queda de vida. Actualmente no tenemos ninguna seguridad del tiempo que vamos a vivir, es posible que nos quede poco tiempo o tal vez más. Puede ser que dentro de cincuenta años no quede ninguno de nosotros con vida o puede ser que muramos antes, incluso hoy mismo. En cualquier caso no tenemos ninguna certeza de cuando vamos a morir, pero sí de que moriremos. No tenemos ningún ejemplo de nadie que haya podido sobrevivir a la muerte. Todo aquel que ha nacido debe irremediablemente morir, Podemos investigar en la historia de la humanidad; no importa lo famosas que fueron las personas que por ella pasaron, o el desarrollo espiritual que alcanzaron, todas ellas tuvieron que experimentar la muerte. El mismo Buda, lama Tsongkapa, Milarepa, cualquier yogui que podamos recordar, todos tuvieron que abandonar el cuerpo.
No obstante, con la muerte no se acaba todo. Cuando ésta ocurra, tendremos que experimentar otro renacimiento porque ésta no es la última vida. El futuro renacimiento tendrá que ser necesariamente afortunado o desafortunado y cuando suceda la muerte ya no habrá elección.
El que sea bueno o malo no dependerá de nuestra elección, sino de la fuerza del karma anterior, es decir, de las acciones que hayamos creado previamente. Si éstas son positivas nos llevarán a tomar un renacimiento humano o superior y si son negativas, un renacimiento inferior.
Si investigamos profundamente en nuestras acciones, en nuestra vida y conducta, podremos ver que la mayor parte de ellas se dirigen hacia el lado negativo. Si el karma es negativo nos arroja a renacer en estados inferiores teniendo que experimentar las insatisfacciones y el sufrimiento derivados de ello. Así si tomamos un renacimiento en estados infernales tendremos que padecer los sufrimientos de dichos estados tales como ser quemados, etc., si renacemos en un estado de preta pasaremos por los sufrimientos de los mismos que son el padecer hambre y sed, y si renacemos como animales tendremos que sufrir las penalidades típicas del reino animal.
Si el karma nos lleva a conseguir un renacimiento en estados superiores, aun cuando las condiciones sean mucho mejores que en los reinos inferiores, no por ello habremos obtenido una cesación de la insatisfacción y del sufrimiento. Así por ejemplo, si renacemos como humanos estaremos sometidos a las insatisfacciones características de los humanos tales como el hecho de nacer, la enfermedad física y mental, el envejecimiento, la muerte, el no poder satisfacer todos nuestros deseos y esperanzas, el encontrarnos una y otra vez con situaciones desagradables, etc. En cualquier caso, mientras uno renazca en samsara siempre tendrá que experimentar algún sufrimiento o insatisfacción.
Si renacemos en otros estados superiores como en el de los asuras, antidioses o titanes, también tendremos que experimentar distintos sufrimientos y penalidades, tales como las disputas entre unos y otros, o el tener que morir en estas disputas. Incluso si nacemos como un dios de larga vida, Todavía tendremos que esperar el sufrimiento que supone reconocer los signos de la muerte, y esto es especialmente doloroso, al llevar una vida muy placentera.
Comprendiendo pues, que mientras se renazca en samsara no habrá una verdadera paz, uno debe generar una fuerte renuncia a él y desear verse libre de dicha situación, pero este deseo no debe limitarse a uno mismo, no es suficiente hacerlo así, por lo que deberemos abarcar en nuestro deseo a todos los seres, porque todos ellos tienen una relación con nosotros aunque aparentemente no nos lo parezca. Todos ellos han estado relacionados con nosotros en vidas anteriores y fueron muy benevolentes y bondadosos con nosotros, lo que ocurre es que debido al trauma de la muerte y del nacimiento no recordamos esta relación previa, sin embargo, todos ellos tuvieron una estrecha relación con nosotros en vidas anteriores.
A pesar de que no reconozcamos la relación que hemos tenido con todos los seres anteriormente, podemos considerar el caso de nuestra madre actual, la madre que nos trajo a esta vida y aunque la reconozcamos como madre ahora, cuando renazcamos en la próxima vida no podremos hacerlo. Pues bien, este mismo pensamiento debe hacerse extensivo a todos los seres, todos ellos fueron nuestras madres en vidas previas, a pesar de que ahora no lo recordemos.
Por ello, recordando la bondad de todos los seres con nosotros, debemos generar hacia ellos dos intenciones; la del amor y la de la compasión.
El amor es el deseo de conseguir felicidad para todos ellos y la compasión es el deseo de verlos libres de todo sufrimiento e insatisfacción, es el deseo de hacer algo para liberarlos de todos estos sufrimientos.
Este amor y compasión han de generar lo que se llama la actitud superior, que es la de tomar la responsabilidad de liberar a todos los seres de sus sufrimientos. Del mismo modo que si nuestra madre se encontrara en dificultades, padeciera una enfermedad o tuviera cualquier otro problema haríamos todo lo posible para ayudarla y sería además nuestra responsabilidad hacerlo. Viendo que todos los seres que fueron nuestras madres se encuentran en dificultades, debemos generar la actitud de ayudarles y tomar la responsabilidad de hacer algo para que se liberen de ellas.
Habiendo tomado la responsabilidad de ayudar a liberar a todos los seres, debemos investigar si uno posee las condiciones y capacidad para hacerlo. Entonces se descubre que no es así; uno verá que no es capaz de ayudar a todos los seres, ni tan sólo a uno de ellos; ni siquiera a veces es capaz de resolver sus propios problemas.
Así, investigando, se intenta buscar a alguien que realmente posea esta capacidad de ayudar. Puede verse que incluso los bodisatvas y arjats, seres muy desarrollados espiritualmente y que tienen una gran capacidad para ayudar a los demás, no pueden, no tienen la capacidad plena para hacerlo. Continuando este análisis se descubrirá que sólo las Tres Joyas tienen la capacidad completa de poder ayudar a los demás. El Buda tiene la posibilidad total de ayudar a los demás porque posee una mente omnisciente y puede ayudar a los seres según sus deseos, propensiones o carácter y así una sola palabra del Buda puede adaptarse a todas las condiciones, a todas las predisposiciones de los seres. Es por esto que se dice que el Buda tiene la habilidad completa, el poder total para ayudar instantáneamente a todos los seres.
Así pues, vemos que el Buda, por estar él mismo libre de todos los problemas y poseer la mente omnisciente tiene la capacidad plena de ayudar a todos. Sin embargo, nosotros mismos, aunque ahora no seamos budas, podemos llegar a desarrollar esta misma capacidad. Con la práctica espiritual podremos purificar y desarrollar nuestro continuo mental y así alcanzar el estado de la budeidad, pues el mismo Buda tampoco lo fue siempre. Al principio era un ser ordinario y por medio de la práctica espiritual llegó a serlo. Del mismo modo lo podemos hacer nosotros, ya que tenemos la condición perfecta para ello, poseemos el renacimiento humano. Por tanto, aplicando el método adecuado podremos obtener el estado de buda, y el mejor método para obtenerlo es a través de la práctica mahayana, de la cual hemos tenido la fortuna de recibir enseñanzas que se mantienen puras y completas por la sucesión de maestros que nos las han traído hasta hoy y que han sido clasificadas y clarificadas por el Lama Tsonkapa y otros maestros.
Por todo ello, la motivación para desear alcanzar la budeidad no debe ser únicamente para nuestro propio beneficio sino que debe incluir el beneficio de todos los seres.

LAMA LOBSANG. TSULTRIM.
L

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