sábado, 15 de noviembre de 2014

NO ANDES DICIENDO MARAVILLAS ¡ DI LA VERDAD !


La verdad es como la levadura y hace fermentar la justicia y el amor, que son los pilares en que descansa una comunidad si está llena de vida:
la justicia y el amor.

Vivimos cada día en la mentira.
Las mentiras nos nacen de la sangre misma, desde el señor encopetado al pequeñajo que llega a casa con disculpas.
Las mentiras tienen carta de ciudadanía.
A menudo llegamos incluso a convertirlas en ciudadanas de honor.

Brotan las mentiras como hongos:
el chisme más estúpido y vulgar
se enrosca en el anzuelo seductor
de un “ Dicen que...” o un “ ¿ No has oído que...?

Mentiras de la “ gran políticas “:
con la mayor frecuencia
no se rige en absoluto por la verdad,
sino por el interés propio
y el del partido.

Mentiras para hacer negocio:
los defectos de la mercancía
se cubren de maquillaje
y nos los pone todo “ por las nubes “
la refinada tosquedad de los anuncios.

Esas mentiras que vemos
por todas partes
tienen la culpa
de nuestras desorientación y desconfianza.
Las mentiras son un cáncer
que roe a la gente por dentro
y carcome con mortal seguridad
las raíces de la paz,
la bondad y la confianza.

PHIL BOSMANS.









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