miércoles, 5 de noviembre de 2014

LA DANZA DE LA SED. ( Fábula africana )


  Una vez hubo en las llanuras de África Central una sequía tan grande que los animales tenían que andar leguas y leguas para apagar su sed en los pequeños charcos a que habían quedado reducidos los más grandes ríos.
  Siguió el calor y los animales, cansados de tan largas caminatas, decidieron reunirse para acordar la construcción de un pozo.
  El león los convocó a todos y les dijo:
  _He decidido que construyamos un pozo para tener agua abundante y evitarnos esas tremendas caminatas que hasta ahora hemos tenido necesidad de dar. Los animales más ágiles y fuertes comenzarán la tarea y luego los demás, a su vez, la proseguirán hastas colmar nuestros deseos.
  Eligieron un pequeño hoyo, endurecido por la sequía, y a él iban llegando los animales, que danzaban y danzaban, mientras cantaban:
  _Kuputu, kuputu; salga la tierra, salga.
  Así hacía cada uno, hasta fatigarse en su danza continua, para dejar su lugar al siguiente. Si éste era, por ejemplo, el elefante, el que acababa su turno decía:
  _Ocupe usted su puesto, señor elefante.
  Y el elefante danzaba, cantando:
  _Kuputu, kuputu; fuera la tierra fuera.
  El elefante cedía la vez al búfalo, y el búfalo al gamo, y el gamo al camello, y el camello a la jirafa, y la jirafa al mono, y el mono al avestruz.
  Сon el pataleo de la danza se levantaba una densa polvareda; pero el agua no salía. Los animales, sin embargo, proseguían danzando en el mismo sitio, mientras cantaban:
  _Kuputu, kuputu. Fuera la tierra. ¡ Fuera !
   cuanto más danzaban, más se endurecía la tierra.
  Entonces, la tortuga, con su andar lento y pesado, llegó al león y le dijo:
  _Perdona, ¡ oh gran rey !, si te molestan mis palabras. Yo no creo que podamos abrir un pozo danzando sobre el fondo de un hoyo y apisonando la tierra cada vez más. No es bailando, sino cavando, como se abre un pozo...
  El león escuchó atentamente a la tortuga. Después la envió a entrevistarse con el elefante, que dirigia los trabajos de la excavación.
  La torruga dijo al elefante:
  _Creo que estáis haciendo mal. Los pozos no se abren danzando, para aplastar la tierra, sino excavando, excavando. Dejadme probar; verás como yo descubro el agua.
  El elefante, al oir esta censura de la pequeña tortuga, se encolerizó, estirando su trompa y enrollando su cola. Después se serenó un poco y dijo a aquélla:
  _¡ Qué presumida eres, pobre tortuga ! ¿ Piensas obtener éxito en una empresa semejante, en la que hemos fracasado el búfalo, el gamo, el camello, la jirafa, el mono, el avestruz y yo ? ...
  _Señor elefante -  dijo la tortuga -. No se trata de vencer por el número de animales que trabajen, ni por sus dimensiones y su peso. Todos vosotros danzáis muy bien; pero no excaváis. Dejadme hacer...
  Y entrando en el hoyo, comenzó a remover la tierra con sus patas y su cabeza, ahondando cada vez más, hasta que encontró el agua. El elefante y el avestruz iban sacando fuera la tierra removida. Y así consiguieron abrir el pozo y disponer de agua para saciar su sed.

ADOLFO MAÍLLO.

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