domingo, 24 de agosto de 2014

EL CARIÑO DE LOS HIJOS.

Quiero contar una historia
que sucede con frecuencia,
que nos convencen los hijos
" pa " entregarles nuestra hacienda.

Yo era feliz en mi pueblo
y mis tierras trabajaba,
y tuve que abandonarlas
cuando se murió mi Juana.

Al encontrarme tan solo
mis hijos me reclamaban:
¡ Vente papá a la ciudad
verás que bien te lo pasas!

Decidí vender mi hacienda,
mi tractor, también mis vacas
que eran lo que deseaban.

Ya una vez en la ciudad
a mí aquello me agobiaba,
ruidos por todas partes
y nadie me saludaba.

Ya empecé a añorar mi pueblo
y por lo que me faltaba,
amigos que allí dejé
y el cariño de mi Juana.

Mis hijos si me querían,
es lo que me insinuaban,
pero besos y caricias,
eso nunca me llegaba.

Cuando me dejaban solo,
que de fiesta se marchaban,
esto lo hacían a menudo,
a mí nunca me llevaban.

Del dinero que les dí,
compraron pisos y coches,
y elque todo esto pagó
sólo recibe reproches.

Le quitan la libertad,
sólo te dan una cama,
la tele, poca cosa,
sólo ver algún programa,
después de desayunar.

Es un cuento lo que me pasa,
me dicen: ¡ salte a la calle,
que voy a limpiar a la casa!

Pues salídeambulando,
buscando calor humano
y encontré lo que buscaba
en un lugar para ancianos.

Allí encontré buena gente,
hice amigos enseguida,
los que me animaron mucho
para rehacer mi vida.

Pues hacemos excursiones,
echamos la partidita,
tenemos prensa diaria
y tambien de vez en cuando
hay alguna fiestecita.

Pero cuando vuelvo a casa
me produce escalofrios,
pensando que allí me falta
el cariño de los mios.

Y a pesar de que me esfuerce
y por mucho que yo diga,
ya no existen soluciones
para cambiar esta vida.

Que a los que somos mayores
eso es lo que nos espera,
al perder las facultades
ya no hay nadie que nos quiera.

Por eso yo os aconsejo,
sí perdéis vuestra pareja,
nunca entreguéis vuestros bienes
a los hijos ni a las nueras.

Que por mucho que te ofrezcan,
sólo ven sus intereses
y a tí acaban repartiéndote
en sus casas y por meses.

Para todos estos casos
yo doy unas soluciones:
que os busquéis compañera
y juntéis vuestras pensiones.

JUAN JOSÉ CABEZA DE VACA GUERRERO.

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